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Nada más lindo que en estos días de frío imaginarnos junto a un fueguito con una taza de café humeante y un libro en las manos (también puede ser una buena serie en nuestra pantalla). Los hogares siguen vivos y se reinventan.

 

Desde los orígenes de la civilización el fuego ha tenido un valor único en la supervivencia del hombre y en su cultura. El término hogar, deriva del latín “focus” que significa hogar: el lugar en la casa donde se prepara la hoguera. Hoy las hogueras son estéticos sitios donde el fuego cumple un rol más decorativo que primordial en la calefacción. “Las chimeneas aportan calidez a los ambientes, asegura la arquitecta y decoradora Diana Gradel y agrega: son excelentes espacios que invitan a leer, reunirse con amigos, relajarse y entregarse a la emoción que produce contemplar el fuego”.

De las antiguas salamandras de fundición -pensadas para funcionar con carbón mineral y no con leña- y los hogares de mampostería donde el aprovechamiento del poder calórico era de a penas el 10 por ciento ya que el calor que emanaba por el frente se contrarrestaba por el frío que ingresaba por el tiraje, hoy la oferta de sistemas de calefacción es enorme y cada vez más ecológica. Por estos días la mayoría de los sistemas de calefacción central a leña son de alto rendimiento alcanzando el 50 porciento del alcance del calor. También están lo hogares de doble combustión que llegan al 65 por ciento del rendimiento.

Lo más nuevo en cuanto a hogares y salamandras son lo que se alimentan con pellets, explica Pablo Bruno dueño de Hogares Ramses que está próximo a lanzar estufas de este tipo y ya tiene más de 28 años en el rubro: “Personalmente no es lo que a mi más me gusta porque los pellets (pequeños cilindros prensados de residuos de la madera 100% naturales y no contienen aditivos adicionales) que reemplazan a la leña son como unas semillas que producen una llama constante que se puede programar desde el teléfono celular”, asegura. Y es la arquitecta Gradel quien suma que los biohogares son la última tendencia a la hora de hablar de calefacción a fuego vivo: “Se trata de hogares alimentados con bioetanol, un combustible que no contamina. Su combustión no produce cenizas ni humo y por tanto no requiere de chimenea”. Este tipo de sistema permite estéticas muy variadas: en chapa de acero, acero inoxidable y vidrio templado.

EL CREPITAR DE LA LEÑA.

Pero si bien los biohogares son lo más nuevo, nada como escuchar el sonido de un tronco al quemarse. Eso también es parte de la magia que tiene contar con un hogar en casa. “es cierto que en comparación el gas está más barato que la leña, reconoce Pablo Bruno, pero en invierno me encanta darme el gusto de prende el hogar al menos durante los fines de semana”. Para muchos siguen siendo el eje central del living: las chimeneas de última generación se presentan con diseños de doble abertura y terminaciones en cemento. También están las clásicas –con detalles de molduras– y las revestidas con piedras de montaña. Las variedades son infinitas. Y a la hora de tener siempre a mano la leña, otro punto a tener en cuenta son los lugares de guardado para los troncos. Del clásico canasto con los troncos, las tendencias más modernas indican que la leña puede convertirse en un espacio súper estético si se acomoda en nichos calados alrededor del hogar, ya sea a los costados como también como base.

Un hogar no solo aporta calor al hogar, es también un armador de situaciones, asegura la arquitecta Viviana Melamed. A su alrededor enseguida organiza un rincón de lectura o de encuentro con amigos. Y no solo es una opción para el living, queda muy bien en otros ambientes de la casa como dormitorios, bibliotecas y en espacios exteriores. En la actualidad existen diseños tan modernos que permiten ubicarlos en el lugar que más te guste.”

RANKING CALIENTE.

Y si más allá de deleitarse con las llamas de fueguito estás buscar mantener cálido tu hogar este invierno te contamos cuáles son los sistemas más eficientes. El gas es de las energías más económicas, limpias y con un grado de calefacción más eficiente. En contraposición con ellos aquí los hogares pierden, excepto, claro en aquellos lugares de nuestro país que no cuentan con acceso a redes de gas natural o bien tienen un cercanía con espacios donde se pueden abastecer de leña gratuita: “Lo que yo gasto en leña un fin de semana para mi hogar es casi lo que me sale el gas de todo el mes para calefaccionar mi casa, pero cada tanto me gusta poder darme el gusto”, admite Pablo Bruno, de Hogares Ramses. El segundo lugar, lo ocupan los sistemas mixtos (agua y gas) que trabajan con conductos y radiadores. Se trata de una opción muy recomendada para los que van a construir desde cero. Los equipos eléctricos, en tanto, aparecen terceros. Dentro de ellos la empresa Edenor acaba de lanzar un ranking de los que más consumen: 1. Caloventores (2 kWh por hora). 2. Aire acondicionado (1 kWh por hora). 3. Estufa de cuarzo (0,7 kWh). 4. Panel calefactor (0,6 kWh por hora por hora).

Claro que la decisión de cómo calentar un hogar merece un asesoramiento personalizado porque todo depende de los tamaños de cada ambiente y del precio de las energías que varía de provincia en provincia.