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Tejer, pintar, tapizar… hoy el movimiento maker, que quiere decir crear con las manos, renace en tutoriales y workshops. Te contamos de qué se trata y porque es mucho más que una alternativa para sumar ingresos: la cultura del hacer es saludable.

VERONICA ALESSANDRI

Hubo un tiempo en que los productos más requeridos se fabricaban en serie y eran perfectísimos, preferíamos salir a quedarnos en casa y la comida se volvió rápida. No obstante, las modas pasan y hoy aprendimos a valorar lo de antes: el hogar; el contacto face to face con los amigos; las cosas hechas con nuestras manos, el alimento casero. Justamente es en este contexto que resurge el Movimiento Maker: volver a hacer con las manos y conectarnos así con nuestras raíces. No por casualidad por estos días se multiplican al infinito workshops, tutoriales, notas DIY (Do It Yourself) e instagramers compartiendo imágenes donde lo artesanal es protagonista.

MONSERRAT CORONEL DE MUEBLES GUAPOS
MONSERRAT CORONEL DE MUEBLES GUAPOS

GANAR CON LO HECHO A MANO.

Hay una revalorización del trabajo manual. Los productos naturales, junto con lo artesanal han vuelto a tener vigencia. Es una tendencia que comenzó hace más de dos años , pero este último tiempo ha ganado muchísima fuerza y espacio sobre todo en las redes sociales”, asegura Verónica Alessandrini, creadora de @vamodernmacrame donde realiza piezas únicas con fibras naturales rescatando la antigua técnica del macramé. Como ella cada vez son más las personas que se vuelcan a aprender y realizar oficios donde potenciar su creatividad. En algunos casos esto se convierte en una actividad profesional, así como quién enseña cada técnica seguramente lo hace mediante un tutorial o en workshops que difunde a través de redes sociales, quien lo aprende tiene las mismas oportunidades de convertirse en maestra y transmitir sus conocimientos o bien a vender sus productos. “Internet logró una verdadera democratización del saber”, explica ahora Monserrat Coronel, licenciada en Artes visuales del IUNA, experta en el oficio de la tapicería, creadora de Muebles Guapos quien además dice: “Todo lo logrado, creado y construido con nuestras manos no solo es resultado de poner en práctica el conocimiento sino que trae aparejado el alto valor agregado de hacerlo exclusivo. En general quienes vienen a aprender no saben lo que son capaces de lograr hasta que lo llevan adelante. Es un desafío que generalmente asombra y gratifica. Muchos de mis alumnos suelen decirme: ‘no puedo creer que yo haga hecho esto’ o ‘No me van a creer cuando les diga que lo hice con mis manos’. Están lo que se acercan para hacer algo diferente, para distraerse, para generar otros grupos de pertenencia y con la motivación de conocer un oficio y los que desean que ese oficio, el día de mañana, les genere un ingreso extra”.

Tejidos SuperGordos

HACER HACE BIEN

Y basta navegar un poco por internet o escuchar cualquier charla informal para entender que el Movimiento Maker está más vivo que nunca. La gente está ávida por hacer cosas no solo porque lo ven como una eventual fuente de ingresos sino porque hacer con sus manos les hace bien. Así lo entiende la Laura Orsi, médica psicoanalítica de la la Asociación Psicoanalítica Argentina: “Realizar cualquier tipo de actividad manual repercute positivamente en el plano psicológico, ya que estimula la imaginación y la creatividad. En el caso particular de algunas manualidades como  tejer o bordar, sentir a través de las manos la suavidad y la textura de los hilos y las lanas produce una sensación muy grata que influye directamente en la mente. Incluso, puede en algunos casos, ayudar a mejorar y hasta superar crisis personales, bajar los niveles de stress y facilitar la tarea de reconciliarse con uno mismo”. Daniela Fajardo, creadora de Tejidos SuperGordos -los seminarios más convocantes a la hora de aprender a tejer con los brazos- concuerda: “La experiencia con este tipo de tejido es muy placentera y reconfortante. Es poner el cuerpo. Y eso sumado a la relajación y desconexión de las preocupaciones que genera tejer, crea una sinergia muy especial. En los workshops que dictamos se crea un clima relajado, casi íntimo, y las mujeres comparten cuestiones de su vida. Hay un punto del tejido donde yo les indico que tienen que soltar y muchas de inmediato me comentan ‘Me cuesta mucho soltar en mi vida, es algo que tengo que aprender a hacer’. Es increíble como enseguida relacionan lo emocional y lo que están viviendo, con el tejido. Van tejiendo su trama interior mientras crece el tejido”.

Crear con nuestra manos requiere tiempo, dedicación y paciencia, pero difinitivamente es más valioso y valorado que comprar algo por el solo hecho de cumplir. “El hacer rompe con la cultura de lo urgente y da lugar al disfrute del proceso en el que creamos algo, agrega Hebe Molinuevo, psicóloga clínica y completa: Dejamos de ser sujetos pasivos, porque todo nos es dado, para convertirnos en sujetos activos al ponernos a crear. Y te diría más: creo que la vuelta al hacer es un intento de valorar a las personas por sobre las máquinas, sin desmerecer a la tecnología que definitivamente es un gran aporte. Hay una enorme necesidad de reafirmar al ser humano con una identidad única. Los avances del siglo XXI son extraordinarios, pero es necesario reconocer que no podremos nunca descartar la dimensión humana”, cierra Molinuevo.