Comparte esta nota!

Casa Argentina se unió a TECHO por una causa solidaria para buscar beneficiar a los hogares más vulnerados del país que se dará a conocer en breve. La vivienda digna en asentamientos es la principal preocupación de la organización TECHO Argentina, cuyo compromiso con la superación de la pobreza es clave en América Latina. Ahora, además, decidieron que el diseño de productos puede ser un buen aliado para su misión. En ese marco entrevistamos a Carla Ariu, encargada de este proyecto, para conocer más sobre Fábrica Social.

 

¿Cómo surgió Fábrica Social?

La Fábrica Social es actualmente el brazo productivo de TECHO Argentina. TECHO es una organización social presente en 19 países de Latinoamérica y está presente en Argentina desde el año 2003.

Nuestra misión es  trabajar con determinación en los asentamientos informales para superar la pobreza a través de la formación y acción conjunta de sus pobladores y pobladoras, jóvenes voluntarios y voluntarias y otros actores.

Esto se realiza a través del trabajo participativo y organizado para llevar adelante proyectos vinculados con el hábitat la infraestructura y la vivienda.

De esta manera el programa de viviendas de emergencia se ha convertido en el más conocido de TECHO.

La Fábrica Social de TECHO Argentina surge a fines del año 2012 con varios objetivos. En primer lugar, atendiendo a un análisis realizado, se concluyó que era más barato producir las viviendas que comprarlas a un proveedor externo. De este modo, el primer objetivo fue reducir los costos.

En la actualidad, producir las viviendas en la Fábrica Social le reporta a TECHO un ahorro del 10% en comparación a comprarlas en otro lado. Actualmente contamos con dos centros productivos: uno ubicado en la ciudad de San Martín, provincia de Buenos Aires, y otro más pequeño en la ciudad de Posadas, Misiones.

Por otra parte, tener la posibilidad de producir las viviendas nos ha permitido avanzar en el control de calidad de las viviendas y mejorarlas aprovechando las devoluciones de las áreas de construcciones, voluntarios y voluntarias y familias beneficiarias.

¿Cuál es el mayor desafío de llevar adelante este proyecto?

El 80% de las viviendas que la Fábrica produce son para abastecer la demanda anual de TECHO. Uno de nuestros desafíos, entonces, es mantener las viviendas a un precio competitivo especialmente en contextos recesivos e inflacionarios para poder seguir llegando a la mayor cantidad de familias posibles.

Asimismo, y en términos de sustentabilidad económica y financiera, la Fábrica ha asumido el desafío de comenzar a desarrollar una nueva línea de productos que le permita obtener ingresos genuinos que sirvan para inyectar dinero a la organización.

Así, creamos una línea de productos de diseño con los descartes de madera de las viviendas y otros materiales y estamos en proceso de validar el mercado para definir desde que lugar transitaremos este nuevo camino en el mediano plazo.

Por otro lado, la Fábrica ha asumido desde el año 2015, año en que formó el área de investigación y desarrollo, el desafío de comenzar a desarrollar otros modelos de vivienda que puedan adaptarse al tamaño del núcleo familiar, que hagan partícipes a las familias en el diseño de la misma y que puedan ser mejoradas con el tiempo, constituyéndose como el puntapié inicial en el camino por obtener una vivienda definitiva.

¿Cuál es el rol de las personas que viven en los asentamientos en este proyecto?

La Fábrica se ha constituido en una fuente generadora de empleo formal, contratando a vecinos de los asentamientos en los que TECHO trabaja; hoy tenemos 11 personas en el staff permanente.

De hecho, todos los operarios de las Fábricas Sociales son vecinos de los barrios en los que TECHO trabaja. Ellos son los encargados de producir las viviendas que luego son construidas en los barrios y los que hacen que esto sea posible.

¿Cómo ha evolucionado el proyecto desde su inicio en 2013 hasta ahora?

En términos de vivienda, la Fábrica Social de TECHO ha evolucionado en muchísimos aspectos. Pasamos de proveer exclusivamente a TECHO a firmar convenios para la construcción de viviendas con otras organizaciones sociales y el Estado en distintos niveles. Eso nos permitió no solo liquidar el excedente productivo, sino principalmente llegar a familias en aquellos territorios en los que TECHO no tiene presencia.

Por otra parte, TECHO tomó la decisión de desarrollar un nuevo modelo de vivienda de mayor calidad que genere mayor impacto en las familias beneficiarias. Se busca modificar su tamaño y mejorarla con materiales de larga durabilidad, con el tiempo, además de utilizar materiales reciclados en sus cerramientos laterales y pilotes.

Gracias a un circuito desarrollado por TECHO junto con distintas empresas y el Instituto Argentino del Envase llevamos reciclados 933 toneladas de plástico.

Hoy, la Fábrica Social de TECHO Argentina se encuentra trabajando en un tercer modelo de vivienda que pueda ser, progresivamente, transformada en una vivienda definitiva, tomando como punto de llegada los estándares que el Estado Nacional define para la vivienda social y cuyo principio de funcionamiento de la vivienda se basa en el Sistema Constructivo Entramado Ligero de Madera. Sobre este nuevo modelo se está trabajando actualmente.

Finalmente, la nueva línea de productos ha ido mejorando con el paso del tiempo. En principio trabajábamos solo muebles sencillos con material de descarte, fáciles de hacer, realizados únicamente a mano y con terminaciones rústicas. Luego, gracias a la alianza con un grupo de arquitectos dueños de un router CNC y la incorporación al equipo de un diseñador industrial, pudimos darle más foco desde el área comercial a empezar a pensar en nuevos y mejores productos de mejor calidad y diseño.

Actualmente estamos trabajando con una línea pequeña de productos dentro de los que pueden mencionarse tablitas de picada, lámparas, jengas y bases de notebook.

¿Cuán grande es la demanda de sus productos?

En lo que respecta a viviendas, si bien existen organizaciones que trabajan en la misma temática, ninguna trabaja el déficit habitacional de la misma manera que TECHO. Nuestro diferencial es hacer foco en la masividad y la Emergencia llegando en la actualidad a 1200 familias por año, que es la capacidad máxima de producción de la Fábrica.

Respecto a nuevos productos, por tratarse de una línea totalmente nueva y muy distinta de la que veníamos trabajando, aún nos encontramos en el camino de conocer el mercado y aumentar nuestras ventas, por lo que la demanda, por ahora, es baja.

¿Cuál creés que es el valor del diseño nacional hoy en día?

Creemos que la identidad del diseño nacional está muy vinculada a la idea de “rebuscárselas con lo que hay” en términos de recursos y, además, se encuentra integrada a las ideas de reutilización y el reciclaje. Quizás esto tenga que ver con el constante vaivén de la economía y las sucesivas crisis que nos obliga a ponernos emprendedores y ocurrentes. Creemos también que Argentina es, en ese sentido, un semillero de muy buenas ideas para desarrollar productos prácticos, funcionales y estéticos.

Sin embargo, sentimos que en el imaginario colectivo todo esto no se reconoce como tal por el general de las personas. También intuimos que hay una creencia que el diseño como “valor estético” es más caro que comprar un producto que no cuente con esas características.

Para las personas que formamos parte de la Fábrica es todo un mundo nuevo que estamos descubriendo a medida que avanzamos en este nuevo camino.